Durante años el SEO fue sinónimo de una sola cosa: aparecer en los primeros resultados de Google. Hoy esa definición se quedó corta. Las personas buscan información en TikTok, preguntan en ChatGPT, revisan reseñas en Instagram antes de comprar y usan Google Maps para elegir dónde comer. Cada una de esas plataformas funciona, en el fondo, como un buscador propio, con sus propias reglas de posicionamiento.